Dominique Cerri

Directora General de InfoJobs
@DominiqueCerri
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El rol del comunicador en la era de la digitalización

Hablar de la creciente importancia de los datos sin ponerlos encima de la mesa sería uno de esos atrevimientos propios de esta época en la que, ante la cada vez mayor acumulación de información ponderable, parece que priman más las opiniones que la razón. Pero preferimos empezar sacando los números que tenemos a nuestro alcance, aunque suponga nadar a contracorriente.

El periodismo ha vivido años dificilísimos en términos laborales. La destrucción de empleo ha sido muy intensa en los medios de comunicación: entre 2008 y 2015 han desaparecido 375 medios y se han perdido 12.200 puestos de trabajo, según los datos del Informe Anual de la Profesión Periodística 2015 publicado por la FAPE. Pero también hemos visto en los últimos dos años un leve cambio de tendencia en positivo.

El Informe Anual del Mercado Laboral 2015 que elabora InfoJobs recogía un incremento del 25% en el número de vacantes respecto a 2014 en el apartado de marketing y comunicación. Aún así, la situación sigue muy lejos de la que existía en el año 2008: si entonces había una media de 50 inscritos por vacante en esta categoría, en 2015 es exactamente el doble, 100 inscritos por vacante.

Así, los números son testigos de la profundidad de la crisis que ha vivido el sector y las dificultades para remontar. Pero en este tiempo ha habido también cambios cualitativos de calado en las capacidades que se requieren en el ejercicio periodístico ya sea en un medio convencional como en el departamento de comunicación de una empresa.

La contundente irrupción de las redes sociales las ha convertido en una asignatura común y obligatoria en ambos entornos laborales. La capacidad de comprender, analizar y saber manejar las diversas redes sociales se ha convertido en condición “sine qua non” del nuevo perfil de los comunicadores, una exigencia que hace apenas cinco años era anecdótica. Se trata de saber buscar y difundir la información, de generar una comunidad entorno a la marca que cree un sentimiento de compromiso y unión. En definitiva, se basa en conocer las dinámicas propias del ámbito digital que permiten lograr una mayor repercusión ya sea del medio de comunicación o de la empresa en la que se desarrolla la actividad periodística.

A pesar del factor común que supone el dominio de las redes sociales, se perfilan algunas diferencias en función del entorno laboral en el que se ejerza el periodismo. Una de ellas hace referencia al dominio de los conocimientos de SEO y SEM (estrategias para buscadores) y la analítica web. Unas habilidades que se solicitan en los empleos de comunicación relacionados con el ámbito empresarial. Asimismo, la globalización y la necesidad de interactuar con públicos de diferentes países, ha provocado que el dominio de varios idiomas se convierta en una habilidad indispensable para desarrollar las tareas de comunicación propias de una empresa.

En los medios, por contra, se valora la experiencia con CRMs (gestores de contenidos para la publicación online) para poder publicar el contenido para la web de manera rápida y recurrente en una era en la que prima la inmediatez. Otra habilidad muy valorada en los medios de comunicación es la etiqueta “multitask”, que tiene que ver con la capacidad del profesional de dominar el lenguaje propio de cada una de las diferentes plataformas en las que se consume actualmente la información, como la televisión, radio, prensa, portales web y las redes sociales. Como no podía ser de otra manera, estas nuevas capacidades se vertebran bajo el eje primordial periodístico de ser capaz de discernir la veracidad de la información. Sí, en los tiempos de la postverdad, el periodismo sigue valorando, al menos en la teoría, la capacidad de hacer análisis críticos sobre lo que está sucediendo.

Como vemos, cada vez se exigen más conocimientos técnicos para el desempeño del periodismo en estos dos entornos laborales. Y hay uno, por encima de todos, del que se viene hablando en los últimos tiempos: el big data.

Nosotros lo utilizamos habitualmente para recopilar la información que nos permite dibujar los patrones de los diferentes sectores en los que tenemos presencia. De esta manera, somos capaces de comparar las tendencias y pautas entre los diferentes periodos y en consecuencia podemos ofrecer servicios más completos y encontrar así nuevas soluciones que permiten seguir mejorándolos.

En definitiva, la comunicación, y de manera concreta el periodismo, no son ajenos al proceso de digitalización que experimenta la sociedad. Por eso, las habilidades y conocimientos que se demandan a los profesionales de este sector tienen que ver cada vez más con este nuevo hábitat 2.0. El futuro, con la robotización, el desvanecimiento de la frontera entre medios y público (que se intercambian en ocasiones los papeles) o el fenómeno de los youtubers (capaces de superar en audiencia a televisiones tradicionales) abren mil y una incógnitas nuevas que tendremos que ser capaces de responder a su debido tiempo. Sin embargo, a pesar de sólo poder intuir qué camino tomará el ámbito de la comunicación, los profesionales deben ser conscientes de la necesidad de saber reinventarse y adaptarse a los nuevos lenguajes, plataformas y necesidades de los consumidores y del mercado que es capaz de cambiar con un simple “click”.