Lourdes Hernández

Directora de Datahack
@lhvozmediano
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Cuatro problemas para encontrar al profesional que ni siquiera sabes que necesitas

(y una buena noticia para los periodistas)

A menudo me pregunto si aciertan las compañías al solicitar determinados perfiles profesionales. ¿Saben las empresas qué perfiles necesitan para trabajar en un proyecto de Big Data? A menudo, no. No saben lo que quieren y las peticiones que hacen no están aún enfocadas a nada sólido. Veamos por qué.

En primer lugar, quien no tiene claro qué quiere hacer en la compañía: pide perfiles profesionales de Big Data saltándose varios pasos previos como son evangelizar en tu propia empresa de forma que permita a los profesionales acceder a los datos, y definir un objetivo que permita poner al personal a trabajar a en un proyecto concreto. Éste podría ser analizar a los clientes y ver cuáles son óptimos para una campaña, por ejemplo. Pero el técnico de datos se encuentra a menudo con que, al llegar a la empresa, tiene que convencer a los responsables de marketing, a los de informática, al comité de dirección… y al final, la persona que tiene un master en Big Data se encuentra trabajando en tapar agujeros de la compañía, en proyectos poco o mal definidos y haciendo trabajos para los que ya antes había personal competente en la empresa.

El problema de la evangelización no es algo menor. Para evangelizar no todo el mundo sirve. El perfil de persona un poco introvertida y que habla en una jerga algo difícil de entender, que pasa horas y horas cacharreando con recursos que encuentra en comunidades open source, es incompatible con esa tarea de tender puentes entre gente de negocios y técnicos especializados. El perfil de evangelizador es complejo, porque tiene que conocer muy bien la técnica y las herramientas, y trasladar ese conocimiento y sus ventajas a gente que no tiene ningún interés en conocerlas tan a fondo. Esa complejidad hace que sea fácil caer en lo superficial y ser poco útil. Entre mis alumnos los hay de perfil muy técnico, que salen de los cursos con un puesto de trabajo, y los que no son tan técnicos pero que podrían ser excelentes evangelizadores pues tienen los conocimientos y las aptitudes comunicativas para serlo. Paradójicamente son los que más les cuesta encontrar un empleo adecuado. Las compañías no valoran este perfil que puede identificar necesidades, que puede presentar un piloto y colaborar en su puesta en marcha y desarrollo.

Un segundo problema es que los departamentos de Recursos Humanos piden personas con una certificación en Big Data, algo demasiado genérico como para que exista un profesional que se ajuste. Hoy por hoy, no hay tal cosa como “certificación en Big Data”. Existen más bien certificaciones concretas para trabajar con herramientas concretas que se usan para Big Data, y estas certificaciones están centradas en problemáticas concretas de sus herramientas.

Muy relacionado con esto, está el tercer problema que encuentran los profesionales que han estudiado estas tecnologías: muchas empresas piden una experiencia superior al tiempo que llevan en el mercado las herramientas. Por ejemplo, la más comercial, Apache Spark, se empezó a comercializar en 2013, y sin embargo muchos departamentos de Recursos Humanos siguen trabajando en un paradigma anticuado en el que, para ser jefe de proyecto, exigen una experiencia de entre 5 y 7 años. Un conocimiento como este, que va tan deprisa y en el que el conocimiento es en gran medida fruto de un reciclaje continuado y de un adiestramiento en herramientas que cambian cada dos años, no se ajusta a ofertas que mantienen parámetros del siglo pasado y carecen totalmente de sentido.

Añadamos a esto el hecho de que ahora todo el mundo quiere saber y hay gente que se postula para estos puestos sin estar preparada, lo cual genera más confusión todavía.

Lo cierto es que los profesionales del Big Data son cada día más demandados, y muchos de ellos empiezan en Google o Amazon y de allí los reclaman empresas como Gas Natural o Santander porque la empresa tradicional quiere imitar los modelos de éxito de las empresas innovadoras.

Quizá muchos profesionales de la comunicación, periodistas en su mayor parte, se pregunten qué papel les reserva un mundo en el que la tecnología y el Big Data parece que va a generar los únicos puestos de trabajo nuevos. Para ellos hay buenas noticias y vienen de la mano de las campañas, las electorales entre ellas. Y les voy a contar algo que poca gente ha contado de las campañas electorales de Obama, el primero en usar con éxito Big Data para ganar unas elecciones. Hablando con los expertos que llevaron a cabo aquellas campañas, me decían que los importantes eran los periodistas que trabajaban en ellas. El Big Data detectaba indecisos y había que mandarles mensajes personalizados que lograran empatizar y alcanzar sus motivos para la indecisión. En ese equipo que llevó a Obama a la Casa Blanca, había periodistas que veían el modo de comunicar eficazmente con esas personas, que sabían qué mensajes había que trasladarles. No eran data scientists. Era gente que sabía escribir. Estos profesionales están al final del proceso, cuando los datos te han dicho qué quiere oír el receptor, y se encargan de modular y formular los mensajes. Algo que ninguna máquina puede hacer aún con precisión.

En mi opinión, estamos en un punto de inflexión que superaremos dentro de muy poco tiempo porque ya hay empresas que empiezan a hacer las cosas bien y ya pueden definir proyectos y los perfiles necesarios con precisión. Pocas todavía, pero por algo se empieza.