Pedro Simón

Periodista en el diario El Mundo

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“Vamos a una cosa incierta. Creo que hemos perdido el rumbo”

Los periodistas como Pedro Simón son más conscientes que nadie de lo que ha supuesto la transición digital en los medios. Han vivido la era pre Google, cuando el periodismo era “papel, boli y calle” como él mismo dice. Nos traslada su visión en esta entrevista realizada por correo electrónico por falta de tiempo en estas vidas despiadadamente rápidas que llevamos, y que sólo abren breves ventanas a la reflexión en medio del tráfago habitual de la redacción, ese lugar donde antes el silencio era un gran desconocido y hoy es compañero habitual de trabajo.

  • Como periodista, ¿cómo te ha afectado la transformación digital en el tiempo más reciente? Me refiero a estos dos últimos años. 

El vuelco ha sido enorme. En la carga de trabajo, en el cambio de mirada y, en cierto modo, en la banalización de los contenidos: se ha roto la jerarquización y hay una obsesión compulsiva por sumar clics, al modo de las televisiones con la audiencia. 

  • ¿Cuál crees que será el papel de la inteligencia artificial, el Big Data y otros avances en tu trabajo? ¿Son realmente avances? 

Lo son. Pero la gran paradoja es que, pese a contar con plantillas cada vez más mermadas, las nuevas herramientas demandan más personal para poder interpretar, analizar y explotar los resultados que arrojan. En cualquier caso, sigo pensando que el periodismo es papel, boli y calle. 

  • La palabra del año es “postverdad”, y el presidente Trump habla de “hechos alternativos”. ¿Tiene sentido ser periodista para una audiencia amplia, o crees que la mayor parte de la gente está esperando conocer sólo noticias (o pseudonoticias) que les den la razón, que refuercen sus puntos de vista? 

Creo que cada día todos bajamos al quiosco o entramos en una web para confirmar nuestros propios prejuicios, para que nos digan lo que queremos oír. La gente quiere medios afines, al modo de los hooligans con sus equipos. Cada vez hay menos lectores y más hinchas. Forma parte del proceso de envilecimiento de la profesión.

  • ¿Has visto algún cambio sustancial en la comunicación política, institucional o empresarial que sea realmente novedoso? ¿Consideras que alguno de esos cambios está aquí para quedarse, marcará el futuro de la comunicación en el medio y largo plazo? 

Creo que lo que ha venido para quedarse es el culto a la marca propia, a que cada periodista sea su propio medio. Eso sí ha venido para quedarse.

  • ¿Qué habilidades periodísticas genuinas crees que podrían las máquinas (robots, inteligencia artificial) hacer más rápido que los profesionales humanos sin perder un ápice de calidad? 

Sólo las que tengan que ver con el almacenamiento y criba de datos.

  • Los contenidos apócrifos, los fakes, imágenes manipuladas… Dan clicks. ¿Cómo perjudica o beneficia a los medios su utilización? 

Perjudica enormemente, porque son formas de ruido que poco tienen que ver con el periodismo y mucho con la comunicación de la calle. Confundir una cosa con la otra es letal. No sólo en lo empresarial, sino también en lo individual: hoy todo el mundo con una cuenta de Twitter o un blog se cree que es periodista. Decía el poeta Antidio Cabal que es hora de los cristianos se cristianicen o desaparecerán. Yo creo que pasa lo mismo con el periodismo: hay que volver a las esencias. 

  • Imaginemos el panorama informativo de dentro de 20 años: ¿existirán los medios de comunicación tal y como los conocemos hoy? 

No. En absoluto. Creo que el periodismo tal y como lo concebimos hoy no existirá. Pasa lo mismo con el fenómeno cultural en general. La gente no está dispuesta a pagar por la cultura. Tampoco por informarse. Vendrán medios más pequeños, más agiles, más multiorquesta, donde la información no será el principal valor.

  • Los medios están en internet desde hace décadas y seguimos sin encontrar un modelo de negocio claro que garantice su supervivencia. ¿Cuál crees que puede ser la forma de rentabilizar tanta información compartida de forma gratuita? 

Si lo supiera sería millonario. Lo que está claro es que el anterior modelo se desmorona como un castillo de arena. Hay un problema que solo puede ser subsanado por la educación y el civismo: las cosas de calidad cuestan dinero. Si usted quiere una cobertura decente de una acontecimiento internacional o nacional por parte de su medio de referencia, debe de pagar algo de dinero. No sé si haremos entender eso en un entorno que loa la piratería.

  • Los adolescentes comparten capturas de noticias a través de Instagram, donde no pueden hacer click para ampliar información. Se quedan en el titular y, a lo sumo, un par de sumarios y una foto. ¿Cómo imaginas al público lector de noticias en un futuro inmediato? 

Como un consumidor de morse en vez de periodismo. Mira, todo conspira para que no leamos. Hasta las buenas series de televisión de la HBO. Tú antes llegabas a casa y leías. Ahora llegas y te pones una serie. Y además con la sensación de que has hecho algo culturalmente interesante (porque lo has hecho). El problema es que nada sustituye a la lectura. Con las palabras y el lenguaje se conforma la realidad y el lugar de una persona en el mundo. Si el público no lee, ¿quién va a querer consumir medios donde hay más letras que imágenes? Vamos a una cosa incierta. Yo creo que hemos perdido el rumbo.