Reyes Montiel & Lourdes Muñoz

Periodista.
Ingeniera experta en políticas públicas y tecnología y presidenta de Dones en Xarxa.
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Debate sobre la postverdad y la propiedad de datos

Reyes Montiel es periodista y ha transitado por la política (IU, EQUO) siempre de la mano de la tecnología, las políticas de igualdad y la ecología. Lourdes Muñoz es ingeniera experta en políticas públicas y tecnología, pero también pasó por la política de la mano del PSC y preside Dones en Xarxa. La conversación empezó por WhatsApp, donde abrió el debate la cuestión de la postverdad, y terminó por skype llevándonos a los campos de la comunicación política y de la propiedad de los datos.

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Reyes: Yo me niego a llamarlo postverdad porque, aunque sé que está de moda, son las mentiras de toda la vida, y como los rumores y demás mentiras, si nos ponemos a mirar, la mayor parte de los juicios tienen que ver con género, raza, orientación sexual, etc. No es que la postverdad nos perjudique más a las mujeres, es igual que antes, sólo que ahora van más rápido. Y la capacidad de respuesta no es tan rápida como cuando se empieza a propagar.

Pero en general, no veo el concepto. Es como el populismo, que al final es fascismo.

Lourdes: La cosa es, como ahora todo es global, tenemos más posibilidades de comunicar que antes y eso multiplica todo: los rumores y lo real. Hay más necesidad de distinguir. Hay bulos o mentiras, pero ahora pueden verse por escrito y contestarlo en red. Antes no podías contestarlo porque eran rumores boca a boca. Ahora puedes buscar un dato que está publicado y que contradice una mentira flagrante, y ponerlo públicamente para que se vea. A la vez que tienes una no verdad puedes dar un dato real que lo rebate y esa es una oportunidad de divulgación, con lo cual yo le veo más ventajas que desventajas a las redes, particularmente para el feminismo.

Reyes: Por no hablar de la nada despreciable capacidad de organización que nos dan las redes: la mayoría de la gente con la que hago cosa las he conocido gracias a la red, que nos permite no sólo responder sino también organizarnos.

Resistencias a los cambios ha habido siempre, no creo que sea más problema salvo que la red lo amplifica. Y cuando surge un ataque ves que no estás sola, hay gente que solidariza y no tienes por qué vivirlo en soledad.

Lourdes: Sobre los ataques y los trolls también creo que cada vez la gente le da menos importancia y eso los pone también en contexto: porque haya cuatro idiotas armando ruido eso no supone una reacción y se van aplacando solos. Antes contestábamos siempre a las menciones, pero ahora la conversación se ha vuelto más selectiva. Tampoco creo que haya más mensajes de trolls que de la mayoría de la gente. Lo que pasa es que son muy pesados y cuando atacan de forma organizada a una persona concreta puede ser tremendo.

Reyes: Hemos aprendido. Antes nos parecía un drama cualquier reply negativo y ahora sinceramente, pasamos. Antes me afectaba mucho, ahora ya no. Me da igual.

Lourdes: Últimamente también lo he vivido. Al principio hay gente que abre un perfil en Twitter y se alarma de lo que le llegan a decir, pero luego lo pones todo en su lugar. Es un aprendizaje. 

[Pregunta: Datos y transparencia: ¿quiénes son los dueños de los datos, qué datos tienen las compañías y qué hacen con ellos? Y la administración, ¿qué está haciendo con nuestros datos?]

Lourdes: Las administraciones tienen que ser todo lo open data que se pueda, que esa información sea legible, publicada y reutilizada por cualquier ciudadano y cualquier empresa porque esa información la pagamos entre todos y genera conocimiento. Sobre la propiedad de los datos, sí tengo claro que hay algunos que son sólo míos: mi historial sanitario, por ejemplo, y debemos hacer una gestión inteligente de esos datos. Pero los datos que tiene una empresa porque se los he dado aceptando las condiciones del servicio que me presta ya no son míos, aunque las empresas tienen que ser transparentes a la hora de decir qué saben de ti y qué hacen con ello. Eso lo tengo claro. Los datos son el nuevo utility del siglo XXI, son un nuevo modelo de negocio y tienen un valor. Para ser más precisa: las empresas no son propietarias de los datos, son propietarias del conocimiento que generan con los datos.

Reyes: Sobre la administración, se puede ser transparente sin ser open data y al revés, puedes dar todos los datos y no ser transparente. La administración tiene que hacer las dos cosas: dar en abierto todos sus datos y ser transparente; puede ser transparente sin dar datos los datos, y al revés.

Porque abrir datos no quiere decir que sea más transparente; tiene que explicar lo que hace y apoyarlo en datos.

Este va a ser uno de los recursos para la participación social del siglo XXI (dice la comisaria europea de Agenda Digital, Neeli Kroes que son el petróleo del siglo XXI). Así que habrá que explicarle a la gente qué uso se hace de los datos. En Alemania, por ejemplo, se va a regular la transparencia de las empresas para fomentar la igualdad y cerrar la brecha salarial de género, obligando a publicar los datos para que se visibilice esa brecha y dejar de justificarla para empezar a corregirla. Transparencia y datos para provocar cambios es un camino que me parece más interesante. También se aplica para la gestión energética y reducir el consumo, por ejemplo. Aun así hay caminos de innovación que no están imaginados todavía.

Lo de la propiedad de los datos me parece interesante, aunque yo me quejo mucho de la ley de protección de datos, tan restrictiva que hace imposible la vigilancia y el cumplimiento.

Lourdes: Quiere proteger todo y al final no protege nada. Ahí se nota un gap entre Europa y EEUU en la protección de los datos, porque mientras en EEUU parten de un concepto de acceso y de transparencia previo, que luego hubo que regular y proteger, aquí primero hicimos restricciones sobre los datos y luego pedimos transparencia. Soy más partidaria de cuatro cosas intocables, y bien definidas: salud, comunicaciones privadas, y poco más. Y, lo demás, transparencia. Hay que ver qué limites tienen que marcarse con líneas rojas clarísimas, y no todo lleno de líneas rojas que al final no sirven para nada.

[Pregunta: ¿Cómo va a cambiar la política y la comunicación esta tecnología?]

Reyes: Ya ha cambiado, otra cosa es que seamos conscientes de todo el cambio. Yo incluso es que me veo esa diferencia como votante. Antes las ideologías lo explicaban todo, eran tu cosmovisión, y además se vivía conforme a él. Ahora no hay respuestas tan completas en ninguna opción política. Aún no somos conscientes de que la política ha cambiado y no tiene que ver con una construcción izquierda/derecha, aunque en este momento las organizaciones no están en condiciones de hablarlo tranquilamente.

Lourdes: Creo que son dos los cambios principales. Uno, que podemos tener datos en tiempo real y no tiene sentido mirar hacia atrás (el CIS, la EPA) cuando tenemos datos vivos. Y el segundo, la inteligencia artificial, que anticipa situaciones y puede ayudar a hacer una mejor gestión de lo público y una mejor comunicación política. Las herramientas están ahí y la posibilidad existe, y tenemos que ir a lo científico sin descartar completamente la intuición humana para tener tendencias bien analizadas.

En las últimas elecciones dicen que el PP sacó ventaja porque supo ver qué estaban diciendo bolsas de votantes indecisos, y qué mensaje darles de forma concreta,

Eso se está utilizando para ganar elecciones. Lo que no creo es que se esté usando de forma inteligente para tomar medidas políticas.

Reyes: Se abre un mundo de posibilidades y hay quien es pesimista, quien cree que nos van a controlar, a perder libertad; pero yo soy optimista. Y las resistencias sólo sirven para perder tiempo y no poner las herramientas de nuestra parte. Todo cambio tiene sus miedos, pero igual estamos perdiendo un tiempo precioso para tener ciertos debates y evitar que el debate te lo hagan otros. La izquierda está siendo súper lenta en todo esto. Es más cómodo quedarse en los prejuicios.