Rosa Matías

Directora de proyectos de wellcomm
@_rosamatias
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Nuevos perfiles profesionales en la era Big Data

La transformación digital ha llegado a nuestras vidas de una manera intensa para quedarse. Todos los sectores productivos, los modelos de negocio y los perfiles profesionales han sufrido o van a sufrir el impacto que ofrece el mundo digital. La enorme conectividad genera ingentes cantidades de información que dota de un conocimiento muy útil sobre procesos y clientes si somos capaces de gestionarlo adecuadamente.

Para sacar provecho de toda esta información aparece el Big Data como una nueva tecnología asociada a un ecosistema en continuo cambio y evolución. Pero el Big Data no es solo tecnología; tiene una componente muy importante de negocio.

¿Qué habilidades hacen que un profesional en el tratamiento de datos tenga éxito? Tenemos que pensar en él o ella como un híbrido entre el hacker de datos, el analista, el comunicador y el asesor de confianza. La combinación es extremadamente potente y, a la vez, rara.

En este contexto, se ha creado toda una disciplina laboral en torno a los datos: su almacenamiento, procesamiento y transmisión. Pero esta labor no puede realizarla una sola persona, sino que requiere de varios especialistas capaces de sacar el mayor partido posible a los datos:

Científico de datos: profesional con preparación tanto en programación como en estadística, que además dispone de conocimientos de negocio para identificar patrones de comportamiento. Algunos lo llaman el unicornio blanco por la gran dificultad en encontrar profesionales que reúnan todas estas habilidades: inteligencia empresarial, creatividad, habilidades de comunicación y una gran intuición.

Arquitecto de la información: su labor consiste en diseñar y trazar caminos para representar la información proporcionada por los datos, para que sean fácilmente comprensibles. Tiene que ser capaz de diseñar arquitecturas cloud escalables y de alta disponibilidad.

Periodista de datos: una función que conlleva una alta especialización y la capacidad de realizar tareas tanto de marketing como de relaciones públicas, confeccionando contenidos e historias a través de la información previamente obtenida.

La gran especialización, el gran número de tecnologías y la creciente demanda que existe de este tipo de profesionales hacen que las universidades y escuelas de negocio no den abasto en lo que a formación en este ámbito se refiere.

Las grandes consultoras indican en sus informes la creciente demanda de este tipo de profesionales.  Se estima que en 2018 sólo en Estados Unidos existirá la necesidad de contar con hasta 190.000 profesionales que posean un nivel alto en habilidades analíticas, 1,5 millones de managers y analistas que dispongan del know-how en tecnologías Big Data. 

Comunicación y Big Data

La incorporación de la distribución de contenidos en los planes de comunicación corporativa es una tendencia que están desarrollando las empresas y que tiene sentido gracias al análisis y captación de insights que nos proporciona el Big Data.  Por otra parte, el periodista digital, se incorpora a una organización en la que la transformación digital ha afectado de lleno a una industria que ha tenido que adaptar su redacción, sus formas de contratación y de selección de personal a unos criterios donde las herramientas de publicación 2.0 son una realidad y una obligación.

En España, uno de los escenarios más esperados es la entrada del Big Data en todo el ecosistema comunicativo: las agencias de comunicación y marketing, los medios tradicionales (periódicos, revistas, radios y televisiones) y, por supuesto, en las áreas de comunicación de las empresas.

Estos últimos han sido los primeros en comprobar, a través de la publicación de contenidos en tiempo real, la reducción en los tiempos de ejecución de procesos. La prensa online, las redes sociales y la posibilidad de autoedición, han masificado la entrada de numerosas fuentes de información, lo que ha supuesto también una dificultad a la hora de seleccionar las mejores. Por eso también se han introducido criterios como la medición de resultados a través de las visitas, el impacto y el tiempo de permanencia a la hora de realizar un cuadro de mando con los elementos más importantes.

¿Cómo medimos el esfuerzo dedicado a la gestión de una campaña en comunicación? ¿Y el impacto? Estas son solo algunas claves de cómo tenemos que diseñar las herramientas de análisis de grandes datos para personalizarla a nuestra estructura y poder generar una serie de indicadores que tengan valor de cara a los responsables y a los departamentos que han intervenido en todo el proceso.

Básicamente se trata de un cambio en la profesión que se ha adecuado a la entrada de la tecnología en un esquema muy tradicional donde el análisis de grandes datos tiene multitud de usos. De la capacidad de incorporar nuevas habilidades y conocimientos dependerá, en gran medida, el futuro del profesional de la comunicación.