Silvia Albert

Directora de Silvia Albert in company y fundadora de wellcomm
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¿Qué van a hacer los datos por la verdad?

Un año más, volvemos desde wellcomm a intentar aunar en un documento las opiniones de los expertos en un tema concreto que tiene que ver con este mundo de la comunicación en el que desarrollamos nuestra labor profesional y que, cada vez más, va difuminando sus fronteras en una especie de tsunami devastador a la vez que realmente regenerador.

La revolución tecnológica nos ha permitido disponer de herramientas enormemente potentes para la recolección de infinidad de datos. Ahí están. Sin embargo, la intención parece, de momento, ir más rápido que las capacidades y, por qué no, de las habilidades que vamos intuyendo y desarrollando según se nos ofrecen en bandejas de difícil utilización.

La comunicación parece ser todo o nada; el periodismo envejece vapuleado por un pseudo periodismo plagado de falsos periodistas que dicen y hacen lo que no deberían decir ni hacer, creyendo que la parte es el todo e inmersionándonos en un océano del todo vale hasta convertir la realidad en una pseudo verdad disfrazada de lo que queremos creer.

En las siguientes colaboraciones, cada vez más elásticas y variopintas, vamos a tener ocasión de navegar por universos infinitos que se abren para los profesionales de la comunicación que sean capaces de ver más allá de las nóminas fijas a final de mes y sean suficientemente valientes para ser, por sí mismos, potentes medios de comunicación. Ni siquiera los datos son capaces de desmontar visiones cuando las audiencias aseguran que, incluso los datos, son falsos y construyen sus propias verdades a medida. Las comunidades, las especializaciones, la colaboración, la multiformación, la razón, la pasión… Legalidad, evangelización, legislación… De todo ello vamos a hablar en las siguientes páginas hasta intentar desengranar la respuesta fidedigna a la gran pregunta: ¿Qué pueden hacer los datos por la verdad?

De su lectura vamos a poder concluir que sí, que existe la banalización de los contenidos pero que el periodismo tiene un futuro, el futuro de la calidad, de la coherencia, de la democracia; que los datos son en sí mismos una mina interminable pero que, para que la mina sea realmente útil, deben saber ser comprendidos, analizados, manejados, interpretados… creando perfiles profesionales mucho más potentes, mucho más formados, mucho más colaborativos que a los que estamos acostumbrados aunque para ello haya que esperar un tiempo a que sean más que una quimera.

Leeremos que el Big Data ayuda pero no sustituye; que se está sirviendo la información al mismo momento en la que la estamos construyendo; que no existen noticias con principio y fin como nos enseñaron hace ya demasiados años, porque estas están en permanente ongoin; leeremos a quienes opinan que la postverdad no es más ni menos que la mentira de antaño decorada con un léxico que la hace parece menos vil de lo que realmente es; que todo conspira para que no leamos aunque haya supervivientes que se agarren a los recursos siempre válidos de conocimiento, reconocimiento y pasión.

En resumen, se trata de una llamada de atención a los comunicadores. Mientras todos los demás sectores productivos están viendo cómo hacer negocio con aquellos datos que generan y aquellos a los que tienen acceso, los de comunicación estamos un poco viéndolas venir. O nos ponemos manos a la obra o desapareceremos del mapa. Los datos no son nada ajeno al periodismo y a la comunicación: son consustanciales a esta actividad desde su mismo nacimiento. No podemos darles la espalda porque son realmente útiles (si aprendemos a usarlos, a tratarlos), y son una gran arma contra la mentira, la propaganda, la falacia y, por qué no, la maldita postverdad. Obviamente no lo son todo, pero son importantes, claves para resituarnos en este mundo rápidamente cambiante. No nos podemos quedar ahí mirando, esperando que nos pase el tren por encima, como nos pasó en su momento la transición digital o las redes sociales. Hagamos nuestros los datos y hagamos periodismo de verdad y comunicación de verdad, honesta, transparente y, ¿por qué no? eficaz.

Este nuevo Perspectivas vuelve para agitarnos y provocarnos en un mix siempre perfecto entre optimistas, pesimistas y pasotas, pero asegurando que hay mucho de lo que hablar, de lo que pensar, de lo que criticar, de lo que cambiar.

Esperamos que realmente haya un momento para acompañarnos en este recorrido, una vez más provocador, que Perspectivas wellcomm de la comunicación muestra cada año, con el único objetivo de mantener viva la llama de que somos tan importantes como cada uno de nosotros queramos ser.

Gracias a Bertelsmann por su acogida y a Inversis Banco por creer que la transparencia, el debate y la democracia nos hace mejores profesionales y, por ende, mejores personas. A Global Design por ser innovadores de sí mismos y de los que compartimos el día a día con ellos y a todos los colaboradores que, en esta octava edición, han aportado su magnífico y excelente punto de vista.

¿A qué esperamos para empezar?