Virginia P. Alonso

Adjunta a la dirección del diario Público.es
@virginiapalonso
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Tres cosas para seguir creyendo en el periodismo

Fue de las primeras periodistas que curioseó en las analíticas para saber qué mecanismos movían a la gente a hacer clic en unas noticias y no en otras. Ahora, como adjunta a la Dirección del Diario Público, Virginia P. Alonso sigue pensando que el periodismo es algo insustituiblemente humano, y que aun con un ojo en la analítica, las esencias permanecen incluso cuando los esquemas de los géneros saltan por los aires: “Algunos opinan que banalizamos el periodismo por publicar informaciones en formato pregunta y respuesta, pero lo cierto es que ese formato lo lee más gente y lleva el mismo o incluso más trabajo periodístico (fuentes, verificación…) que si lo hubiéramos hecho en la forma tradicional”. En parte, ese es el motivo que nos lleva a recurrir a una lista (¿a cuántas listas hiciste click hoy?) para resumir lo que habló con Perspectivas Wellcomm sobre periodismo, analíticas e inteligencia artificial.

 

  1. La analítica no es dios. Nos da un conocimiento sobre las audiencias que no teníamos en la era del papel, pero no creo que haya que leerla como si fuera la biblia. Tampoco soy partidaria de dar todos los datos a la redacción porque puede acabar condicionando mucho lo que la gente escribe. Sí es cierto que da una pauta para probar con distintos formatos y comprobar cuál llega mejor y cuál peor. Eso no significa que se hagan peores informaciones, y a veces un formato más aceptado en internet como las “preguntas y respuestas” sobre un tema da más trabajo que abordarlo de forma convencional. La analítica no debe decidir qué contar, pero ayuda a saber cómo contarlo. Todos sabemos qué es noticia y qué no, pero la analítica sí me dice qué formato emplear para llegar al mayor número de personas que, como periodista, es mi objetivo.

 

  1. Los géneros periodísticos han desaparecido, las redes los han fulminado. Quizá se mantienen la crónica y la entrevista, pero el resto ha muerto. Enumerar y describir los nuevos géneros podría dar para una tesis doctoral porque casi cada día aparecen géneros nuevos; tantos como maneras de narrar una información. La forma en que actualmente se elabora la información obliga a que la noticia, si lo es de verdad, esté viva continuamente, se da tuit a tuit en directo. La cuestión clave es hasta qué punto el lector es consciente de que lo que está leyendo es una parte de algo que en algún momento será un todo pero que en ese momento no lo es. ¿Quiere esto decir que haya falta de rigor? No. Estamos sirviendo la información en el momento en que la estamos construyendo. Cuando esa información se cierra, nuestra obligación es que esté todo terminado, periodísticamente completo y contextualizado. De ahí nacen nuevos géneros en noticias de alcance, como aquellas informaciones que, bajo el título “lo que sabemos hasta ahora acerca de tal cosa”, van recapitulando los datos ciertos sobre un determinado evento aun cuando éste no ha terminado. El objetivo es que el lector, y también el periodista, no se pierda en la inmensidad del ruido informativo que generan millones de personas hablando sobre un tema de actualidad. Especialmente aquellos que generan alarma (catástrofes, atentados) pero también en el seguimiento de casos como el juicio de la trama Gürtel, por ejemplo.

 

  1. La robótica, la inteligencia artificial o el Big Data ayudarán al periodista, pero no lo sustituirán. Ninguna máquina puede resolvernos la vida a los periodistas, aunque sí facilite mucho la tarea de las compañías, de las empresas, también de las periodísticas; pero esa es otra película. Si hablamos de periodismo puro, y no de negocio y de optimización de costes, la verificación, la selección de noticias, el filtrado, es tarea humana. Sé que una máquina puede acertar en qué tipo de informaciones publicar para lograr más clics, y seguro que salen noticias que generan mucho tráfico; no necesito inteligencia artificial para saber cuáles son y lograr lo mismo. Pero cuando leo una noticia, prefiero pensar que a los mandos hay un periodista humano. Puede haber un buen algoritmo que vea miles de datos y resalte lo que a su juicio “canta” para que nos preguntemos “por qué”, pero sin buenos ingenieros y buenos periodistas que trabajen juntos, sin experiencia periodística para, primero poner el foco en un determinado tema/dato y luego contextualizarlo, será imposible que una máquina sepa que ahí hay una historia, y qué historia hay ahí.